Caballos de salto para equitación

Cuando hablamos de caballos de salto nos estamos refiriendo a la equitación, un deporte que si bien no es el más popular de todos los deportes hípicos, tiene unos cuantos fanáticos en el mundo.

Para todos aquellos que no están familiarizados con esta práctica debeos decir que la equitación se trata de un deporte el cual consiste en que los caballos de salto sigan un recorrido específico, marcado por obstáculos, los cuales tendrán que saltar. De todos los deportes que se practican con caballos, debemos decir que la equitación es el más bello, teniendo en cuenta que en cualquier competencia podemos ver a los caballos de salto desplegando todas sus habilidades en su correspondiente recorrido y es sin duda un espectáculo que nadie se quiere perder.

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Pero más allá de la belleza que nos puede reflejar este deporte hípico, es importante que tengamos algunas pautas en cuenta antes de comenzar a interiorizarnos sobre este tema. En primer lugar es importante saber que los caballos de salto deben cumplir con unas ciertas características físicas, de las cuales la más importante es sin lugar a dudas el alto: 155 cm a 165 cm. Esta altura es fundamental en los caballos ya que debemos tener en cuenta que los caballos de salto pueden llegar a saltar alturas de hasta 170 cm, e incluso alturas mucho más altas, de hecho, el record mundial de equitación es de unos 255 cm, algo verdaderamente sorprendente. Lógicamente para que un caballo pueda llegar a realizar estos despliegues de majestuosidad debemos decir que los más importante es que reciba un entrenamiento duro, pero que no lo agote, ya que nunca es bueno que los caballos de salto se agoten durante el mismo, de lo contrario su desempeño en la pista no será el deseado.

caballos-salto-deporteY hablando del desempeño, es importante destacar el hecho de que muchas personas siempre preguntan si la raza a la cual pertenezca el caballo tiene algo que ver con su talento para el salto, pero lo cierto es que no, ya que cualquier raza que cumpla con las medidas anteriormente mencionadas, esta en condiciones de convertirse en caballos de salto, ya que lo importante no es el caballo sino el entrenamiento que éste reciba.

Por otro lado, el jinete también tiene mucho que ver en esto, ya que será él el que guíe al caballo durante su recorrido es por eso que debemos decir que en este deporte más que en ningún otro, la relación entre el jinete y el caballo debe ser la más estrecha. En este sentido debemos decir que si bien los caballos de salto requieren de un entrenamiento especial, siempre es mejor que sea el mismo dueño quien lo lleve a cabo, pero en el caso de que no sepa bien como empezar, entonces sin remedio tendrá que recurrir a algún tutor hípico para que lo ayude. Pero más allá de quien sea el que imparta el entrenamiento para el caballo, debemos tener en cuenta que lo más importante indudablemente es que sea el propietario del caballo quien lo monte. Queremos hacer especial hincapié en este tema ya que muchas veces, los caballos de salto son prestados y lo cierto es que esto puede ser causa para muchos inconvenientes. Uno de ellos y el más importante es que si la persona a la cual le prestamos nuestro caballo no tiene afinación con el animal, o bien, le grita o lo maltrata, seremos nosotros quienes pagaremos las consecuencias, por eso lo mejor es siempre utilizar nuestro propio caballo de salto.

El entrenamiento de los caballos de salto

El entrenamiento al cual son sometidos los caballos de salto suele ser bastante pesado en algunos casos, dependiendo de la magnitud de la competencia para la que se lo esté entrenando, pero generalmente a los caballos de salto comunes suelen entrenar unas tres veces por semana, al menos 3 horas y el entrenamiento consiste en, básicamente, completar diferentes recorridos. Por supuesto, antes de comenzar con esta práctica, los caballos de salto deben hacer un precalentamiento ya que no es para nada saludable que comience a saltar sin antes haber estado un poco en movimiento, para hacer este precalentamiento, lo mas indicado es hacerlo caminar, trotar y galopar en ese orden, subiendo la velocidad gradualmente para que el caballo no se canse demasiado rápido.

Una vez que el caballo tome su ritmo, entonces allí podremos comenzar con el entrenamiento del salto, pero al igual que sucede con la montar es importante que no lo hagamos salta desde un principio alturas demasiado altas, lo mejor es siempre empezar con 50 cm. y así ir subiendo a medida que el caballo tome el ritmo de la práctica. Recordemos siempre que además de un buen entrenamiento, al alimentación y los correctos cuidados son la clave para mantener siempre sano y fuerte a nuestro caballo, y es importante que no lo sometamos a ningún tipo de situación que pueda causarle stress ya que el caballo se rehusara a querer entrenar y especialmente a querer competir, por eso debemos mucho preservar su bien estar.



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