Guacamayos

Si de aves exóticas hablamos no nos podemos olvidar del guacamayo, un espécimen exótico, y con muchas particularidades como rasgos. El guacamayo pertenece a la familia de los loros y habitan desde México hasta el noroeste de Argentina, su alimentación se da a base de insectos y bayas; su hábitat: los árboles. Este fue solo un vistazo, pero a continuación profundizaremos más sobre esta especie tan fascinantes. Hoy en día podemos distinguir 17 especies de guacamayos (antes había 23, pero 6 se ha extinguido); a estas 17 especies se las divide en 6 géneros, el Ára es el más abundante. El género Ára contiene a: el guacamayo azul, guacamayo ambiguo, guacamayo de barba azul, guacamayo de Cochabamba, guacamayo militar, guacamayo rojo y amarillo, guacamayo rojo y verde y al guacamayo severo. Dentro de el sector de aves extintas encontramos al guacamayo de Cuba, al de Dominicana, el de Guadalupe, el jamaicano y el de Saint de Croix.

hermoso guacamayoEl mundo de los guacamayos

Uno de los aspectos principales de esta ave radica en sus fuertes vínculos, en especial los que desarrollan los machos con las hembras, esto los torna casi inseparables; entre ambos se cuidan y se arreglan su plumaje. Se puede decir que el guacamayo se adapta considerablemente bien a la vida en cautiverio, es por esto que su popularidad como mascota ha crecido tanto. Algunos tienen un tamaño d 15 cm mientras que las aves más grandes pueden llegar a los 85 cm, poseen una gran variedad de colores: azul pastel, verde pastel, azul cara blanca, amarillo, grises, rojos, etc.

Para poder diferenciar una hembra de un macho, la primera posee una cabeza más grande y sus colores suelen ser mucho más pálidos, de todas formas, se debe ser casi un experto para notar la diferencia. Cuando se cría a los guacamayos con nosotros los volvemos muy mansos y a la larga se tornan excelentes compañeros, pero son muy demandantes. Si se sienten cómodos con nosotros hablan y juegan, pero si no lo están podremos notar sus chillidos y, en casos extremos, algunos se arrancan las plumas; es por esto que si no vamos a estar en casa durante el día, le encontremos una pareja para que no se sienta solo.

Un guacamayo puede llegar a vivir más de 50 años, lo que implica que nos acompañará durante un largo período de nuestra existencia; las aves más grandes, deben ser mantenidas en grandes jaulas, aunque las pajareras son las más recomendadas para que puedan tener una mayor movilidad y así evitar que su larga cola se dañe. En el caso de que se escapen de la jaula, o que seamos nosotros quienes los dejemos salir a pasear por la vivienda, será necesario que los vigilemos, porque en cuestión de minutos pueden destrozar muebles o cortinas con sus fuerte picos. Si le compramos una pareja a nuestro guacamayo, debemos cerciorarnos de que se lleven bien, algunos criadores experimentan mantenerlos en jaulas anexas al menos un año antes de ponerlos en la misma pajarera. Hay que tener en cuenta que la madurez sexual de estas aves no toma menos de 4 años, es por ello que siempre se recomienda comprar parejas ya criadas juntas previamente. Se estima que ponen un promedio de 3 huevos que la hembra incuba entre 24 y 28 días; los pollos dejan el nido a los 4 meses de su nacimiento.

Alimentación

guacamayo color azulUno de los aspectos más importantes para las mascotas es su alimentación, y esto se debe a que, de ella obtendrá todos los nutrientes necesarios para su desarrollo y su sistema inmune. Los guacamayos son omnívoros, esto implica que comen todo lo que le pongamos, pero existen algunas excepciones. Lo que se aconseja, en especial para los padres o madres que tienen un guacamayo por primera vez, es darle alimento especial de guacamayo, y a éste complementarlos con frutas y verduras troceadas. Bajo ninguna circunstancia se les debe dar aguacate, porque es veneno para el animal, además les produce jibia y gravilla. Cuando le damos la comida, en especial cuando les servimos frutas y verduras, una vez que el ave terminó de comer, se deben retirar los comederos, arrojar a la basura los deshechos y limpiarlos perfectamente. Así evitamos que los restos se pudran en su plato.

Otro de los manjares preferidos por estas aves son las semillas, el maíz y los insectos, de hecho, cuando se posan en los árboles los mordisquean para forzar la salida de los mismos y comérselos. Son también amantes de las pepitas de girasol y del pan con manteca; son propensos a probar nuevos alimentos como los frutos secos: las nueces, almendras y avellanas son una gran alternativa y, como dato curioso, decimos que se divierten mucho quitando sus cáscaras. De todas maneras si tenemos alguna duda sobre sus alimentos, debemos consultar con nuestro veterinario de confianza.